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Los otros días estuve con las de la carrera dando un paseo por el centro. Íbamos tranquilamente andando por la calle y nos dimos cuenta que hemos aprendido a mirar las edificaciones con otros ojos.

A lo largo de nuestro recorrido por el centro fuimos yendo a las plazas mas importantes, primeramente nos bajamos en Xàtiva divisando de primera mano la plaza de toros y la estación del Nord, nos quedamos delante haciendo un juego, a ver quien identificaba más elementos arquitectónicos, quien divisase más ganaba.

Posteriormente llegamos al ayuntamiento dirigiéndonos a ver la plaza de la reina, cierto es que nos desviamos un poco antes apreciando la Lonja de la Seda, era muy bonita y de estilo gótico. Al principio, tuvimos que buscar el estilo porque no lo diferenciábamos a primera vista, pero gracias a eso pudimos ver que en el habían grandes ventanales, no eran excesivamente grandes pero, también identificamos que eran edificios con altos techos y supusimos que por la diferencia entre las ventanas mas altas y las mas bajas era un edificio alto, vimos que era gótica. Además de contar con arcos ojivales, pero esos no los vimos, tuvimos que verla por dentro en una imagen porque no pudimos entrar.

Un dato gracioso es que vimos un balcón de una casa completamente inclinado no estaba alineado y estaba completamente torcido, estuvimos especulando que como era que no se caía y estaba bien sujeto. Pero decidimos dejarlo para analizarlo en otro momento cuando tengamos mas conocimiento.

Un rato después nos encaminamos a ir a la plaza de la reina, aunque antes entramos a una pequeña iglesia, la iglesia de Santa Catalina. Al entrar, identificamos que contaba con arcos ojivales con la plementería correspondiente entre ellos, el aparejo usado era isódomo por que eran bloques trabajados a sillería de mismas alturas. Y de paso leímos un poco de la historia de la iglesia.

Finalmente llegamos a la plaza de la reina donde estaba el Miguelete, como la mayoría de las que íbamos no éramos de Valencia nuestra amiga intentó explicarnos un poco de la historia del monumento pero no pudimos entrar y verlo de primera mano.

Al final quedamos en repasar la salida cuando tuviésemos un poco mas de conocimiento. Cierto es que cada vez que salimos estamos nombrando cada elemento de construcción que vemos, como si pasamos al lado de una obra ¡Mira una zapata de medianera! Y al final nos entretenemos.

Estoy encantada y con ganas de hacer otra salida.

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